Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, de J. K. Rowling

22 05 2010

Pues anoche me terminé esta cosa, en principio, última entrega de las aventuras del ya-no-tan-niño mago.
Y me pongo a comentarla ahora, que si lo dejo para más adelante, se me acumula más la cola… y ya da miedo😆
¿Y qué tal? Pues, sinceramente, me esperaba algo peor, pero también creo que los que hemos leído los anteriores seis libros merecíamos algo mejor.
Aunque tampoco me cogió por sorpresa. Pero bueno, antes de dar mi opinión sobre estre libro, para ser coherentes (o algo, la coherencia en mí, y el que me conoce lo sabe, es bien escaso…), vamos a hacer un pequeño repasillo a los seis anteriores libros de la saga. Comprended que hace años que leí los anteriores, y que mi memoria es como es…
Con Harry Potter y la Piedra Filosofal, una debutante J. K. Rowling nos sorprendía (bueno, a algunos más que otros, que cuando yo lo leí, ya estaba el fenómeno en marcha… vamos, que mi primer contacto con Hogwarts y demás fue cuando vi la película… ¡en VHS!) con (como iba diciendo…) un mundo mágico encerrado dentro del nuestro, conviviendo con él, y en ocasiones, conteníendolo. Magos y brujas convivían con nosotros, ignorantes muggles, y, a la vez, en su propio mundo, junto con duendes, elfos, gigantes, centauros y unicornios, entre otros seres. Y nos presentaban a un niño, un héroe ignorante de su legado y su sangre, Harry Potter, niño sometido a las constantes vejaciones de unos tíos que se vieron obligados a criarlo, tarea que ejercieron con resignación. Un niño que, sin que se sepa muy bien cómo, sobrevivió al ataque de Voldemort, poderosísimo y malérrimo mago que amenazaba tanto a la sociedad mágica como a la muggle. Cuando cumple 11 años, Harry descubre el mundo al que pertenece, es llamado a entrar a estudiar en la escuela Hogwarts de Magia y Hechicería, donde vive sus primeras aventuras y se enfrenta a peligrosos enemigos y molestos rivales. Una lectura perfecta para iniciar en los libros a unos chavales a los que trata con inteligencia y respeto.
La segunda de sus novelas, Harry Potter y la Cámara Secreta (o … de los secretos), nos situaba un año más tarde, en el segundo curso de Harry y sus amigos, Ron y Hermione, en Hogwarts. Ellos han crecido un año, pero las adversidades que se les presentan son mucho peores que el año anterior. No sólo han de enfrentarse a un mermado Voldemort (a través del diario de Tom Riddle), sino también a un enorme basilisco que casi mata a varios de sus compañeros. JK empieza a complicar la trama, haciendo algo que me gustó mucho en sus primeras novelas… Dejar pistas, detallitos, cositas sueltas que al final encajan en un sorprendente final.
La tercera parte, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, aparte de presentar a dos de los mejores personajes de la saga, Sirius Black y el muy desaprovechado Remus Lupin, representa un puntito de madurez en los protagonistas, y revela importantes secretos en el pasado de Harry Potter y su familia, y empieza a dejar entender que Voldemort tiene mano en las cúpulas del poder.
Para mí, la cima de la saga se alcanza en toda la mitad, con Harry Potter y el Cáliz de Fuego. Los personajes maduran bastante en esta entrega (no olvidemos que tienen 14 años), o al menos, lo intentan. Los misterios y tramas ocultas son mucho más sofisticadas, y no pude evitar llegar al final y pensar, “¡coño! ¿cómo no me di cuenta de que esto era esto para que esto pasara y aquello acabara pasando?”, no sé si me entendéis… Al final de este libro, Voldemort recupera su cuerpo, y empieza la verdadera pesadilla de Harry Potter.
Con Harry Potter y la Órden del Fénix, bueno… creo que es de los peores libros de la saga. Aunque no se frena la madurez de los protagonistas, y el que nadie haga caso a Harry cuando dice que el Señor Tenebroso está listo para atacar (lo que hace que te dé rabia cuando nadie le hace caso, e incluso le tomen por mentiroso, creando un vínculo de simpatía con el personaje). Además, hacen su aparición dos de los personajes más odiosos de la saga, Rita Skeeter y, sobre todo, Dolores Umbridge. Pero, a pesar de ello, no dejas de tener la sensación de estar leyendo un fanfic, como los de mi amiga Shashira.
Si embargo, parece remontar un poco la cosa con el sexto libro, Harry Potter y el Príncipe Mestizo (y no, no pienso poner el título español), donde se creaba una constante atmósfera de mal rollo tremendo, cosa que, por cierto, en la adaptación cinematográfica se lo pasaban en lo que viene siendo mismamente el orto, en la peor de las películas de HP.
Y ahora, tras 795 palabras, toca hablar de lo que hemos venido a hablar, de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.
Tenía, como imagino que mucha gente, la esperanza de que remontara un poco el bajón que pegó la saga tras El Cáliz de Fuego… pero casi.
A ver, no me malentendáis. Tenía muchas ganas de leerme el libro (aunque he echado mano de la versión audio), pero no me esperaba gran cosa. Así que, en parte, no me ha decepcionado, pero tampoco me ha vuelto loco de alegría, que digamos.
Tras los dramáticos hechos del final del sexto libro (ridículos en la película), Hogwarts se presenta en el último año de Harry Potter como un lugar peligroso. Pero él no asistirá al colegio, sino que recorrerá Inglaterra junto con Ron y Hermione en pos de destruir los Horrocruxes, objetos que contienen parte del alma de Voldemort, y, más tarde, de las Reliquias de la Muerte. La invencible Varita de Saúco. La piedra de la resurrección. La capa que te hace invisible a la muerte.
Todo eso, como premisa, está muy bien. Sin embargo, flaquea en el desarrollo.
¿Por qué? No sabría concretarlo. Todo sucede de modo automático. El conflicto está desaprovechado. Inglaterra está en manos de los mortífagos, pero Harry y sus colegas recorren el país sin apenas problemas. Ron y Hermione se convierten en la segunda pareja más sosa de la literatura, sólo superados por Harry y Ginny (que no se sabe si son pareja, si no lo son, o si les importa una mierda). Aparecen elementos como los Carroñeros o la profanación del cadáver de “Ojoloco” Moody que son olvidados tras el primer comentario al respecto, cuando podrían ser tan interesantes.
Y la batalla final no está mal. La paranoia en King’s Cross está bien, y todo eso, pero… No sé. Los duelos de magia en este último libro son muy pobres. Disparando chispas de colores y tal… ¿Dónde está una buena invocación? Aquí es todo Expelliarmus, Crucio, algún Adava Kedavra… Pero, bueno, pienso yo, un duelo de magia es algo con mucha chicha, en el que un escritor debería sacar todo lo que tenga dentro, y, en ese caso, chispas de colores no me valen…
Pero lo que más me fastidió fue el epílogo. Después de siete libros y unos cuantos años, uno espera que el final le saque las lágrimas.
Pero no. Y no es porque sea mala idea. La idea (SPOILER: Harry y Ginny por un lado, y Ron y Hermione por el otro, llevan a sus hijos al tren de Hogwarts, junto con el hijo de Lupin, el de Bill y Fleur, y todo eso…) te deja un poco a medias. Dándote la impresión que está mal aprovechado… Como sin ganas. Con esa frialdad que típicamente se le atribuye a los ingleses. Toa’pa’ella…
En fin, que, si te has leído los seis anteriores, yo de este no dejaba la serie sin acabar, pero, desde luego, no recomendaría a nadie la saga sólo por terminar con este libro…
Eso sí, de media, aunque sólo sea por la de chavales que se han puesto a leer gracias a Harry Potter, hay que reconocerle sus méritos a la saga…

Y, sin que tenga nada que ver, os pongo un vídeo de una canción que hacía años (lo menos 15) que no escuchaba, pero que he reagarrado con MUUCHAS ganas…😛


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2 responses

23 05 2010
Pilyboop

Pues yo me emocioné como una total adolescente con la saga, con todos y cada uno de los libros aunque al final me quedé con ganas de un poquitín más.

En cuanto a las películas, la única que me ha chocado ha sido la del Príncipe Mestizo.
😉

23 05 2010
Lirael

Pues yo me pasé toda la lectura de este séptimo libro con la vaga sensación de estar leyendo un fanfic y el final no hizo mas que acentuar esa sensación… una porquería vamos xD

Sobretodo la decepción fue más grande porque todos los libros me encantaron y los disfruté (aunque algunos mas que otros) y en el ultimo esperaba mucho más… ademas para cuando leí el séptimo ya se me había pasado la fiebre harrypotteriana xD

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