Hoy (en teoría tengo que publicar esto el domingo, ¡pero vete tú a saber!) se celebran las dos efemérides más marcadas en todo calendario friki que se precie… suponiendo que un friki sea capaz de llevar al día una agenda (yo hace semanas que no abro la mía salvo para apuntar los capítulos de Bleach que me faltan…).
Pero antes de seguir, por si a alguien aún le queda alguna duda, veremos qué es un friki.
Según la Wikipedia, el friki es “la persona de apariencia o comportamiento fuera de lo habitual, interesada u obsesionada en un tema o hobby concreto en el que se considera fanático.” “Normalmente se ha relacionado al friki, con la informática, filatelia, videojuegos, cómics, películas, libros y series de ciencia ficción, fantasía, manga o anime y con los juegos de rol, pero el término puede extenderse a muchas aficciones a temas alternativos, con gustos específicos y desmesurados.”
Vamos… criaturitas de Dio que no molestan a nadie…
Como digo, se celebran tanto el Día del Orgullo Friki (que me parece un poco una memez, pero, si sirve como excusa para frikear, bienvenido sea…) y el menos conocido por estos lares Día de la Toalla…
…
…
Supongo que habrá en la sala quien no sepa a qué se debe esta celebración.
Pues conmemora la muerte (sucedida dos semanas antes…) de Douglas Adams, autor de uno de esos libros que te pegas la vida buscando y que al final tienes que ver la película: La guía del autoestopista galáctico.
¿Y por qué una toalla…?
La Guía del autoestopista galáctico tiene varias cosas que decir respecto a las toallas.
Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de Jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del Mar Embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.
Y lo que es más importante: una toalla tiene un enorme valor psicológico. Por alguna razón, si un estraj (estraj: no autoestopista) descubre que un autoestopista lleva su toalla consigo, automáticamente supondrá que también está en posesión de cepillo de dientes, toallita para lavarse la cara, jabón, lata de galletas, frasco, brújula, mapa, rollo de cordel, rociador contra los mosquitos, ropa de lluvia, traje espacial, etc. Además, el estraj prestará con mucho gusto al autoestopista cualquiera de dichos artículos o una docena más que el autoestopista haya «perdido» por accidente. Lo que el estraj pensará, es que cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta.
El Día del Orgullo Friki, en cambio, conmemora el aniversario del estreno del Episodio IV de La Guerra de las Galaxias. Lo cual, personalmente, me parece muy feo por dos razones.
La primera es que George Lucas es uno de los entes más odiados (aunque también venerados) por el frikerío en general, ya que se dedicó a coger su mítica saga (que vale, que era suya y todo eso) y utilizarla para burlarse de nosotros a base de gungans y midiclorianos…
La segunda, pues está en su propio nombre…
“Día del orgullo friki”…
“Día…”
¿Por qué sólo un día al año tenemos que sentirnos orgullosos de ser frikis? ¿Y el resto del año? ¿Nos escondemos? ¿Nos ocultamos entre las sombras para dirigirnos a nuestra tienda de cómics? ¿Les decimos a nuestros compañeros de clase o de trabajo que a la tarde siguiente vamos a ver el fútbol con los amigos cuando en verdad hay que escapar de la tumba de Aceverak?
Por eso, básicamente…

(Para el observador confuso, el “,25″ se debe a que el año dura 365 días y seis horas… ¿o es que el 29 de febrero iba a ser una excepción…?)
Y, sin nada más… a frikear mucho…
Y a escuchar musiquita buena…
AC/DC – Back in Black
Uiuiui lo c'a disho...