Vale, vamos por partes.
El que me conoce sabe, aparte de cosas que ya he dicho antes, tales como que me gusta el cómic, la fotografía y todo eso… que, desde chico, lo que siempre he querido, es ser escritor.
Cuando uno termina su primera novela a los 15 años, se da cuenta de que aún le queda muchísimo que aprender. Lee mucho, a los grandes. O, al menos, a aquellos que le gustan. Intenta sacar de ellos aquello que les eleva por encima del resto de juntaletras… Dedica horas y horas a escribir cosas que sabe que nunca llegarán a nada. Es sólo parte del aprendizaje. Sacrifica tiempo con su familia o amigos. Se desespera. Lo abandona todo. Se vuelve a levantar. Se vuelve a hundir. Se desespera otra vez, pero vuelve a la lucha.
Este nunca ha sido un mundo agradecido, y nunca lo será. Así que, o te rindes, o te agarras los huevos y sigues adelante.
Sabes que las cosas nunca serán más fáciles de lo que lo son ahora, pero siempre te queda la esperanza de llegar a dar un pelotazo, pero siempre tienes la impresión de que todo lo que haces es mejorable. Así que te resignas y abandonas, pero sabes que es lo que quieres hacer, y lo haces, o te quedas por el camino. ¡Pero lo haces, joder!
De vez en cuando, algo te sale bien, pero no es más que el principio de más tormentos.
Por supuesto, todo te pesa un poco más cuando ves que gente que en su perra vida ha visto de lejos un libro, sólo por ser famosillos o famosetes, sus ventas suben como la espuma, mientras autores infinitamente mejores, pero no consagrados, ven sus obras coger polvo en una estantería en el rincón de la librería. Por no hablar de ciertos petardos que se dedican a escribir los mismos bodrios una y otra vez cambiando el título… Y los plagiadores… ¡¿qué sería de esto sin los plagiadores…?!
Todo esto tomó un cariz realmente absurdo cuando el otro día leí la siguiente noticia…
La mona Chita, finalista de premio literario por su “autobiografía”
…
…
…
¿Cómo se te quea el cuerpo…?
Yo, al principio, obvio… Me reí por no llorar…
Pero luego, recapacité…
Después de todo, si los monos son capaces de escribir algunos de los más gordos tochos de la lista de best-selleres…

Mucha suerte a Chita…
Elvenking - White Willow





















Uiuiui lo c'a disho...