¡Oye! ¿Os habéis enterado que van a hacer una película de Bola de Dragón? No, en serio, esa comedia de instituto con un pavo despeinao… Sí, esa… ¿qué? ¿Cómo se te queda el cuerpo…?
Bueno, gilipicheces aparte, llevaba un tiempo dándole vueltas a la cosa… en verdad no mucho tiempo. El justo para preguntarme “¿Cómo podría Akira Toriyama permitir semejante finstro (a falta de palabro mejor)?” La respuesta llegó a mí antes de terminar de formulármela… ¡era demasiado evidente!
A ver. Os explico. Siempre desde, ojo, mi punto de vista. Si te parece bien, bien, si no, en los comentarios… Pues eso. Pongámonos en el pellejo de un joven e ilusionado aspirante a mangaka, un tanto paleto (¡eh, lo dice él…!). Llega a Tokio con la clásica y metafórica maleta cargada de ilusiones y tal. Empieza a trabajar para la Weekly Shonen Jump, algunas historias cortas y tal, hasta que, por fin, empieza a trabajar en su primera serie, que sería su, en mi opinión, obra maestra.
¿Dragon Ball? ¿Qué coño…?
¡Dr. Slump!

¡En sentido de lectura oriental...!
Dr. Slump, un manga de humor absurdo cargado de chistes de culos y mocos, de referencias metalingüísticas, de personajes ridículamente entrañables y cacas, muchas cacas…

Una caca
Este manga narra las cachondísimas aventuras de Sembei Norimaki, un gran genio científico que parece idiota, su mayor creación, la robot Arale, y los habitantes de Villa Pingüino.
Y no os cuento más. Si no la conocéis, ya tardáis en ir a por ella.
Bueno, el caso es que Tori obtuvo un gran éxito con este manga, pero, cuando llegó el momento de terminarla, empezó la obra que le dio fama internacional. Basándose en una historia anterior (Dragon Boy) y en la novela china Viaje al oeste crea, ahora sí, Dragon Ball.
El éxito es enorme, y comprensible. Bola de Dragón contaba las… bueno, ya sabéis qué contaba, y cómo lo hacía. Con el estilo propio de Akira Toriyama, esto es, con muchas risas y chistes guarros.
¿Acaso no recordáis sus primeras aventuras? Oolong haciéndose pasar por Bulma, Yamcha con sus ataques de pánico causados por nuestra científico favorita, el salidismo de Muten… Y todo para conseguir las siete bolas que concedían cualquier deseo a aquel que las reúna.
Algunos herejes no recuerdan que el primer deseo que logran pedir son unas bragas, en una escena de humor chorra que quedará eternamente en el corazón de toda una generación… más o menos…
El caso es que poco a poco la serie fue ganando en madurez (sólo hay que comparar la primera búsqueda con la saga de Piccolo, y terminó desmadrándose un poco, pero sin perder interés, en la saga de Namek, para muchos, la mejor (yo, personalmente, me habría quedado contento hasta la muerte de Piccolo padre, pero tampoco voy a rajar de lo que vino más tarde). Después de lo de Namek, ya sabéis, los androides, y luego, esa aberración de Bubú (o Boo, que el doblaje español se las traía…)
Más allá, no sé, ni quiero saber, qué había…
Vale. Ahora, veamos qué pasó detrás de lo que vemos. Tori tenía la idea de terminar Dragon Ball al acabar lo de Namek. El planeta peta, Goku muere y a tomar po’l culo, Vegeta muere y a tomar po’l culo.
Y Dragon Ball muere y a tomar po’l culo. Y a otra cosa, mariposa…
Pero, claro, los jefazos de la Shūeisha sabían, como buenos jefazos, que a una gallina de los huevos de oro no se la mata si no es por asfixia, así que siguieron exprimiéndola hasta reventarla… que sería más o menos por lo de Boo…
Pero vamos… que luego siguieron con el despropósito ese de Dragon Ball GT, en lo que parecía un intento de lo más absurdo de volver a la infancia de Goku, y a ver si lograban la frescura de los primeros tiempos.
Cosa que, como se olía, no se logró.

¡¡Mis ojos!!
Para entonces Tori hizo lo que mejor podría hacer: cobrar, dedicarse a lo otras cosas y dejar a otros hacer el trabajo sucio…
¿Y qué otras cosas hizo luego el mangaka más popular desde Tezuka? Pensad y decid, ¿qué obras de éxito ha hecho Toriyama tras Bola de Dragón?
…
…
…
Vale, cuando le dio la patada al monstruo que había creado, y tras dos años de reposo, Tori volvió a lo que mejor sabía hacer: el manga humorístico. Sin embargo, Cowa!, que era el título de una obra sobre fantasmas y monstruos, según he leído, en la línea de Dr. Slump, fue un fracaso. ¿Por qué? Porque la gente no se quería reír con Toriyama. Quería músculos, dientes apretados y poderes desproporcionados. Resumiendo: querían que Toriyama fuera un Liefeld nipón, y no el autor que él quería ser. El público le dio la espalda. Ni siquiera Kajika logró atraer al éxito que se le fue con tanta bola.

Cowa!
Mientras, la serie iba por su cuenta sin tener nada que ver con Tori, con más o menos éxito, pero ahí estaba…
Y él ganándose su dinerito, presupongo…
Y entonces, ¿qué pasa? Vienen los americanos y deciden hacer la película. A su manera, vaya, esto es, hacer lo que les da la gana.
Y si yo, ojo, yo, estuviera en el pellejo de Akira Toriyama en el momento en el que los ejecutivos de la Fox le propusieran el tema, ¿sabéis qué contestaría…?
Haced lo que os salga de los cojones…
Pero yo, cobraba. ¡Vaya si cobraba!
También creo, por otra parte, que Tori (aunque es joven) se ha ganado la jubilación con Dragon Ball, y se lo merece. Y ahora puede dedicarse a sus maquetas y a sus cosas, y a dibujar cuando le saliera de los huevos lo que le saliera de los huevos, y cuando Piccolo lo llamara a su lado, que su viuda se los venda por una cantidad indecente a la Shūeisha y ya tiene también resuelta la vida…
Vamos, yo es lo que haría…
Así que, cuando ayer leí que Toriyama dijo que no le parecía mal lo que había visto, sería, seguramente, porque le importaba un carajo…
O eso creo yo… 
Y, por cierto, ¿habéis visto el videojuego que se está preparando?
Si no lo habéis visto, mejor.
Si tenéis curiosidad, os diré, ¿recordáis la revolución que supuso el Virtua Fighter hará como 15 años? Pues parece calcado, oye… 
Ea, que os cunda…
Uriah Heep – Straight through the Heart
Uiuiui lo c'a disho...